Apuntes de la mano izquierda

He sufrido mucho dolor en mis muñecas, principalmente en la derecha. Ha sido necesario, previendo cualquier “pero eventualidad” buscar soluciones. Aquí hay un par de páginas de la mano izquierda. Ése de la derecha intentaba ser Pablo Milanés.

CELAYA | Sin h y dibujos en la Alameda

Mientras hacía un par de dibujos en la alameda, pasó frente a mi una chica muy bonita sobre una patineta, luego pasó corriendo, varias veces, y desde la primera, con cada vuelta intercambiábamos miradas.

Quise atreverme a saludarla en la siguiente ronda, pero ya no apareció. Terminé de dibujar, fui a buscar mi bicicleta y antes de llegar a la esquina que representaba mi salida de la alameda (la del dibujo), apareció ella montada en la tabla y dirigiéndose hacia mi.

Me puse firme e intentando ser natural levanté la mano y dije “hola”, ella con gran control, se quitó los audífonos, me miró, dió un “hola” de vuelta y pasó de largo.

Me reí y seguí caminando, la historia ya estaba contada.

Al llegar finalmente a la esquina y tal vez con la esperanza de que la chica volviera y ahora ella tuviera alguna iniciativa (o tal vez no) me senté a hacer unos últimos garabatos. Un chico en patines se acercó y alabó uno de los dibujos.

Me dijo que él no sabía dibujar pero que quería ser arquitecto, yo le dije que no sabía patinar y respondió que esos patines le incomodaban, que no eran suyos. Intercambiamos opiniones sobre el saber o no saber hacer las cosas, luego se sentó y me dijo que se llamaba Cristian, “también es mi nombre mi nombre” dije, y alegre me pregunto “¿con o sin H?””Con H” contesté.

Él no llevaba h y comentó que eso venía de Cataluña según había escuchado, y yo dije que había vivido alguna vez en Cataluña, que es bonita.

Pasó la chica de la patineta, ambos la miramos y él me preguntó “¿es algo tuyo?”

Confesé que había intentado hablarle hacía un rato, pero ella no se detuvo. Le devolví la pregunta.

Fingiendo que lloraba dijo “todavía no”.

Habían intercambiado un par de palabras mientras ambos rodaban, pero un problema con esos patines que le incomodaban hizo que cayera y ella siguió su camino.

Cristian sin h debe haber tenido unos 10 años menos que yo, lo que me hizo pensar, que la chica, como la mayoría de los que patinan ahí debía rondar una edad similar a la suya, algo que con los años me cuesta cada vez más diferenciar, razón por la cual termino conversando más fácilmente con personas mucho más jóvenes que yo y ocasionalmente con algunas mucho mayores.

No sé dónde están metidos mis contemporáneos.

Nos despedimos y le dije que debería intentar hablar con ella de nuevo.

Mientras me alejaba en la bicicleta, no podía dejar de sentir que todo el acontecimiento tenia un sentido muy profundo, pero la vida no habla con voz humana, y ya lo había dicho todo. Sólo hago caso de la “palabra del Dibujo” que ordena:

“Valora todo lo que pasa frente a tus ojos”.

Tal vez Cristian patina hoy con ella. Y es bellísimo.